El nuevo desafío intelectual para los que nos gusta el Ajedrez. El regalo perfecto para quien cree que ya lo ha visto todo.
Mosaiki es un juego de estrategia para dos jugadores basado en la lógica del ajedrez. La gran diferencia es que las piezas cambian su identidad según el anillo de color sobre el que se encuentren.
El objetivo final es dar Jaque Mate al Líder contrario. Cada jugador tiene una pieza especial marcada. Debes proteger al tuyo mientras planeas cómo vencer a tu rival.
24 anillos configurables que cambian en cada partida. Cada enfrentamiento exige creatividad y táctica pura desde el primer movimiento.
El Mosaiki es el regalo perfecto. Esto es lo que nos cuentan quienes ya lo han probado.
Se lo regalé a mi marido por nuestro aniversario, porque le encanta el ajedrez. Ahora cada vez que viene alguien a casa que le gusta el Ajedrez le reta a jugar unas partidas de Mosaiki. Lo hace porque le encanta ver la cara que ponen cuando conocen el Mosaiki. Ha sido, sin exagerar, uno de los mejores regalos que le he hecho nunca.
Se lo compré a un amigo que presume de no perder nunca al ajedrez. Al abrirlo puso cara de "otro juego de Ajedrez"… y a los diez minutos estaba enganchadísimo, explicándome que habría que hacer para ganar siempre al Mosaiki. No le había visto así en años.
Lo regalé en el cumpleaños de mi mejor amigo, que es de mi club de Ajedrez. Me daba miedo equivocarme con algo tan "serio". Fue un acierto absoluto: ya no es el único del Club que tiene un Mosaiki en su casa, todos tenemos uno y algunos tienen dos, para jugar en cuatro tableros.
24 anillos de madera en 5 colores. Cada tablero es diferente. Edición cuidada para coleccionistas.
No es otro ajedrez. Es un desafío nuevo que respeta su pasión y le sorprende por completo.
Partidas de 5 a 30 minutos. Risas, piques, revanchas. Un juego pensado para competir y para compartir.
Fabricado por personas en riesgo de exclusión social. Tu compra respalda un trabajo digno.
Piezas de madera, acabado artesanal y un diseño duradero pensado para perdurar.
Pago seguro procesado por Stripe · Sin cuentas ni registros · Devolución 30 días
Uno para ti, otro para regalar… tú eliges la cantidad.
Checkout seguro con cifrado de extremo a extremo. Sin crear cuentas.
Sale del taller el mismo día y llega en 48-72 h a tu casa.
Cuatro fases separan la mesa vacía de la primera jugada. Un ritual breve que va a definir cada reto, cada partida: mezclar, repartir, revelar y desplegar.
Coloca todos los anillos boca abajo sobre la mesa. Mézclalos bien con las manos, moviéndolos como si fueran fichas de dominó para mezclar los anillos.
Todos los anillos son de madera, pero cada jugador tiene los suyos: la mitad de los anillos lleva una línea negra y la otra mitad, una línea blanca. Cada jugador coge sus doce anillos, no les da la vuelta todavía, los coloca formando un tablero de 4 columnas por 3 filas (24 anillos). Después los jugadores juntan sus tableros formando un tablero de 6 filas y 4 columnas.
Una vez montado el tablero, ambos jugadores van dando la vuelta a sus anillos simultáneamente. ¡El tablero se descubre! Cada mitad del tablero (12 anillos) tiene exactamente 1 anillo de cada color (verde, rojo, amarillo, azul) y 8 anillos de madera, todos distribuidos al azar.
Cada jugador coloca sus 6 piezas exclusivamente en los anillos de madera sin color. Las piezas se colocan empezando por la fila más cercana a cada jugador y avanzando sucesivamente, sin dejar anillos de madera vacíos en las filas traseras.
Al empezar la partida, todas las piezas están sobre anillos de madera sin color: se mueven como el rey del ajedrez, una casilla en cualquier dirección. Pero en cuanto una pieza llega a un anillo de color, ese color se convierte en su personalidad: mientras esté en ese anillo, se moverá como la pieza de ajedrez que define ese color. Y al cambiar de anillo… cambiará de personalidad.
Una casilla en cualquier dirección. El paso prudente con el que toda pieza arranca la partida.
Salta en L y es el único capaz de saltar por encima de otras piezas.
Avanza en líneas rectas: horizontales y verticales, sin límite de casillas.
Traza diagonales sin fin, siempre fiel al color de su anillo.
Lo puede todo: líneas rectas y diagonales. Una o más casillas. La personalidad más poderosa del tablero.
El color del anillo es el alma de la pieza: cambia de anillo y cambiará de personalidad.
Para agilizar el juego y centrarlo en la estrategia de los colores, en Mosaiki NO existen los siguientes movimientos especiales: no hay Enroque, no hay Captura al Paso (En Passant) y no hay Coronación de piezas al llegar al final del tablero.
Ya sabes jugar. Lleva un Mosaiki a tu mesa.
En los confines de un bosque ancestral, un pueblo custodiaba el Anillo Verde. Quien lo llevara en su dedo obtendría el don de saltar por encima de cualquier obstáculo, viendo el mundo desde ángulos que nadie más imaginaba.
En las costas del norte, donde las olas rompían contra el granito, otro pueblo guardaba el Anillo Azul. El anillo otorgaba la firmeza inquebrantable de las mareas: el poder de avanzar en línea recta hacia los cuatro puntos cardinales, directas e implacables.
En las alturas escarpadas, un tercer pueblo protegía el Anillo Rojo. El anillo otorgaba el poder de trazar diagonales invisibles, que partían en dos cualquier camino, conectando lo que parecía imposible de unir.
En los desiertos dorados del sur, un pueblo forjó el Anillo Amarillo. Irradiaba su luz en todas direcciones. Quien lo portara obtendría el poder absoluto del movimiento total.
Y en el centro de todo, el humilde pueblo de la tierra custodiaba el Anillo de Madera natural. No otorgaba grandes desplazamientos, sino el don de estar presente, dominaban la seguridad de caminar con paso firme en cualquier dirección. Son los ancestros, son el origen.
Por separado, cada guerrero solo podía llevar un anillo y moverse de una única forma. Pero al forjar la alianza, entrelazaron sus poderes. Los campeones de la nueva comunidad pudieron llevar los cinco anillos en su mano: uno en cada dedo.
Con el Anillo Verde en el índice, saltaban como el bosque. Con el Azul en el corazón, avanzaban como el mar. Con el Rojo, el Amarillo y el de Madera completando la mano, dominaban todos los movimientos. Mosaiki es el legado de las habilidades de esos cinco guerreros. Cada anillo en el tablero es una de esas habilidades y cada pieza puede heredar su poder.
Cada Mosaiki se fabrica en España por personas en riesgo de exclusión social. Tu compra no solo regala un juego: ayuda a crear puestos de trabajo dignos.
Piensa en esa persona a la que le encanta el ajedrez.
Ya sabes qué
regalarle.
Mosaiki es un adictivo sistema de entrenamiento cognitivo que obliga constantemente a retar a amigos a jugar al Mosaiki.